Biografía
de Eduardo Chillida
Escultor y grabador español nacido
en San Sebastián. Junto a Jorge Oteiza, es el escultor vasco más
destacado del siglo XX, continuador de la tradición de Julio González
y Pablo Picasso. Eduardo Chillida Juantegui nace el diez de enero de 1924
en San Sebastián, en el seno de una familia tradicional y de fuertes convicciones
católicas, fue el tercer hijo de Pedro Chillida y su mujer, la soprano
Carmen Juantegui,Eduardo Chillida realizó los estudios de primaria y secundaria
en el Colegio de los Maristas de su ciudad natal y en 1943 se trasladó
a Madrid para con 19 años de edad comenzar la carrera de arquitectura en
la Universidad de Madrid; antes, en su ciudad natal fue portero titular de fútbol
de la Real Sociedad. En pocos años decide abandonar los estudios de
Arquitectura para dibujar en el Círculo de Bellas Artes de Madrid.Comenzó
a modelar obras figurativas, en terracota, temática que abandonó
pronto para, a partir de 1950, concentrarse en la abstracción. Su
obra empieza a tomar cuerpo cuando se traslada a París y realiza sus primeras
esculturas en yeso, impresionado por la escultura griega arcaica del Museo del
Louvre. Comienza su amistad con el pintor Pablo Palazuelo.Asi Comenzó a
modelar obras figurativas, en terracota, temática que abandonó pronto
para, a partir de 1950, concentrarse en la abstracción. En 1950
se casa con Pilar Belzunce en San Sebastián. Juntos se trasladan a Vellennes-sous-Bois,
en la región de Seine-et-Oise (Francia). Un año después nace
el primero de sus ocho hijos y pronto la familia regresa definitivamente a San
Sebastián. Chillida comenzó a trabajar en la fragua de Manuel Illarramendi,
en Hernani, y realizó la primera pieza en hierro, "Ilarik". Su
primera exposición individual fue en Madrid, en 1954, en la galería
Clan y fue la primer muestra de escultura abstracta que se realizó en España.Tras
ésta, es invitado por el arquitecto Ramón Vázquez Molezún
a participar en el pabellón español de la Trienal de Milán
de ese año, en la que obtuvo el Diploma de Honor. Inauguración
de «Hombre dando la bienvenida con los brazos abiertos» (en la nueva
terminal del Aeropuerto de Bilbao, 14-11-2000). Chillida con su esposa, Pilar
Belzunce, y Su Alteza Real don Felipe, Príncipe de Asturias; el lehendakari
del Gobierno vasco, don Juan José Ibarretxe; el ministro de Fomento, don
Francisco Álvarez Cascos; y la ministra de Ciencia y Tecnología,
doña Ana Birulés. En sus comienzos utilizó preferentemente
el hierro y la madera, e introdujo posteriormente otros materiales como el hormigón,
el acero, la piedra e incluso el alabastro, que le interesaba por su cualidades
lumínicas. Desde la década de 1980, se ha especializado en la
instalación de piezas de grandes dimensiones, que se integran en espacios
urbanos o en inmensos espacios naturales abiertos, y que contraponen armónicamente
la masa y el vacío, caracterizándose por una sencilla geometría
en la que las superficies rugosas o pulimentadas alternan dinamismo con estaticidad. La
obra del escultor Eduardo Chillida se caracteriza por su introducción en
los espacios abiertos, integrándose para formar parte de ellos. Así,
sus esculturas salen de su encierro en los museos, «toman la calle»
y se acercan a cualquier persona que lo desee. Por ejemplo, El peine de los vientos
se abre al mar de San Sebastián; la Plaza de los Fueros de Vitoria hace
desear al espectador introducirse en ella para desvelar sus misterios... Y así
también Lo profundo es el aire, del Museo de Escultura Española
del Siglo XVII, en Valladolid; su Puerta de la Libertad, del barrio gótico
de Barcelona; y, la que tal vez sea su obra más emblemática, Gure
Aitaren Etxea, en Gernika. En su destacada faceta de grabador procedente
de su interés continuado por la obra sobre papel, a la que ha conferido
en ocasiones volumetrías propias de la escultura, destacan las estampas
realizadas para el poemario de Jorge Guillén, Más allá. O
las que realizó para una obra del filósofo Martin Heidegger, en
1959, año en el que participó en la II Documenta de Kassel. Eduardo
Chillida y su esposa, Pilar Belzunce Su familia siempre estuvo de su lado no sólo
en lo personal, sino también en lo profesional. Además de heredar
el gusto por el arte, su mujer e hijos lo impulsaron para sacar adelante proyectos
tan ambiciosos como el Chillida Leku y la montaña mágica de Tindaya. El
día 19 de agosto de 2002 Eduardo Chillida, falleció en su ciudad
de San Sebastián, en su casa del Monte Igueldo, se perdio con el a uno
de los mas grandes exponentes de Arte Español. Fuente: artespain.com |